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la historia de navidad.
Si desea usted hablar con alguien sobre nuestra iglesia, o sobre la base de nuestro fey véase al parte abajo de la página anterior. También cualquier pregunta enviado a audiotap77004@hotmail.com puede ser entendida y traducida al inglés para el pastor Bernthal.
¡Saludos!
En el CLC tenemos un documento que brevemente dice lo que creemos. Usted quizás ya lo ha visto en inglés. Quizás usted puede leer y estudiar este y podriamos usarlo como un base para hablar de la teologia.
¡Bendiciones en Cristo!
Declaración de la Fe y el Propósito ---Parte 1 de 10---
Declaración de la Fe y el Propósito del CLC "AQUI DE PIE ESTOY"
La declaración de la FE Y el PROPOSITO de la IGLESIA DE LA CONFESION LUTERANA
El PREFACIO
La Convención de la Iglesia de la Confesión Luterana del año 1968 pidió que una declaración fuera preparada y publicada para dar una sencilla pero definitiva expresión de nuestra fe en las doctrinas básicas de la Escritura Santa.
El documento "Declaración de Fe y Propósito" fue preparado y publicado en 1969. Ha servido como una buena confesión pública de la Iglesia de la Confesión Luterana. La experiencia ha mostrado que el documento ha tocado a los corazones de sus lectores de manera inspiradora más que dogmática.
En 1990 la Iglesia de la Confesión Luterana celebró el aniversario
trigésimo de su organización. Por la gracia de
Dios su posición confesional no cambió y por eso una tercer edición
de "la Declaración de Fe y Propósito" fue publicada.
Cualquier pregunta acerca de la Iglesia de la Confesión Luterana o este documento puede ser dirigida a:
The Church of the Lutheran Confession Fiscal Office
c/o Immanuel Lutheran College
501 Grover Road
Eau Claire, WI 54701
I. NUESTRO PROPOSITO
Nuestro único propósito es ser una iglesia Cristiana que se esfuerza en proclamar el Evangelio de Jesús Cristo revelado en la Biblia. Es solo por este evangelio que un hombre puede conocer al Dios verdadero y el camino a la vida eterna. Nuestro propósito y compromiso están basados en las siguientes declaraciones de la Biblia:
San Mateo 28:18-20 Y Jesús se acerco y les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: 20 Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
San Juan 17:3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti el único Dios verdadero, y á Jesucristo, a quien has enviado.
Hechos 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos.
Aunque el individuo Cristiano muestre verdaderamente la fruta de su fe por su interés en causas sociales y políticas, no estamos de acuerdo que la iglesia debe de promover causas políticas u opiniones sociales. Sin embargo, nuestro derecho de existir como una iglesia es limitada por nuestra facilidad de decir con San Paulo que somos "... pues me propuse no saber entre vosotros, sino a Jesucristo, y a éste crucificado." (1 Corintios 2:2)
1 Pedro2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
San Mateo 5:13-16 Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere
¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino
para ser echada fuera y hollada de los hombres. 14 Vosotros sois la luz del
mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende
una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra á
todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante
de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro
Padre que está en los cielos.
II. NUESTRA FUENTE DE la VERDAD
En nuestra enseñanza y evangelio confiamos totalmente en la Biblia, las escrituras canónicas del viejo y nuevo testamento. Consideramos que la Biblia es la Palabra de Dios, inspirado verbalmente, completamente sin errores y escrito por los santos de Dios. Nuestra misión es comunicar las palabras y el mensaje de la Biblia a los que quieren escucharlo. No somos consciente de ninguna otra fuente de doctrina o instrucción verdadera para llegar a la salvación o para vivir de manera cristiano.
Por lo tanto, consideramos cualquier esfuerzo de intelecto o ciencia del hombre para modificar o apartar una sola palabra inspirada ser destructivo y un sacrilegio. Lamentamos la pérdida gradual de la verdad que ahora existe aún en las iglesias "conservativas", reduciendo la Biblia al nivel de solo un documento como todos los demás conteniendo errores y mitos.
2 Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para
enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,
17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído
para toda buena obra.
San Juan 10:35 ...(y la Escritura no se puede ser quebrantada),
Jeremías 23:28 El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño;
y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué
tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová.
III. El HOMBRE: SU CREACION Y SU CAIDA
Nuestro propósito también está basado en el hecho y la convicción de que el hombre es como la Biblia dice: un ser, creado originalmente en la imagen de Dios y absoluto. No es un producto del proceso evolutivo; Es de un nivel claramente superior a las bestias. Creado originalmente en la imagen de Dios, él es ahora sin bondad espiritual, totalmente depravado por la razón del pecado en cuál Adán cayó. Él es espiritualmente ciego, muerto, un enemigo de Dios, condenado a la condenación eterna e incapaz de redimirse a sí mismo.
Génesis 1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen...
Génesis, Capítulo 3.
Génesis 8:21 ...porque el intento del corazón del hombre es mala desde su juventud;...
Salmos 14:2-3 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara á Dios. 3 Todos se desviaron, a una se han corrompido: No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Salmos 51:5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.
Efesios 2:3 ... y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
Romanos 8:7 Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.
Verdaderamente, la misma gracia de Dios es desconocida y escondida a esta raza humana, y puede ser encontrada sólo por la revelación amablemente ofrecida en la Biblia. Sin excepción los dioses de las naciones son ídolos que no pueden oír, ni ver ni pueden salvar.
En la oscuridad de sus corazones malvados, hombres entre sí mismos,
22 "Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos, 23 Y trocaron la
gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible,
y de aves, y de animales de cuatro pies, y de serpientes. 24 Por lo cual también
Dios los entregó á inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones,
de suerte que contaminaron sus cuerpos entre sí mismos: 25 Los cuales
mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo á las criaturas
antes que al Criador, el cual es bendito por los siglos. Amén."
(Romanos 1:22-25)
Esto describe no sólo los dioses de los paganos, pero esos profesados
por todas las organizaciones anticristianas en muchas iglesias también,
algunas de que a través de los años han abandonado los principios
de su fe.
IV. LA SANTÍSIMA TRINIDAD, AUTO REVELADO POR SU PALABRA
Nos confesamos y veneramos al Dios de la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo, revelado en la Biblia y en la
Persona del Hijo, nuestro Señor Jesucristo. En este Dios de la Trinidad
nosotros encontramos y declaramos la fuente y la promesa de la salvación:
A.
En el Padre quien como Creador y Conserje amó al mundo que estaba perdiéndose
en sus pecados, y desde la eternidad planeó la salvación para
la humanidad por Su Hijo y con Su Hijo.
B.
En el Hijo, Dios verdadero y Hombre verdadero, quien por venir en la forma de
carne y hueso, por Su vida de obediencia perfecta y por Su sufrimiento sobre
la cruz -tomando nuestro lugar- ha pagado para todos los pecados del mundo,
ha quitado toda culpa, ha reconciliado los hombres al Dios y fue levantado otra
vez del muerto para la justificación de todos. Creemos que por la virtud
de Su sacrificio y por Su obediencia perfecta todos los hombres han sido declarados
justos por Dios; y proclamamos y ofrecemos esta rectitud a todos por el Evangelio.
2 Corintios 5:19-21 Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio nuestro; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
C.
Y en el Espíritu Santo, "el Señor y el Dador de Vida,"
cuyo trabajo tan amable es iluminar los corazones oscuros e ignorantes de hombre
por medio del Evangelio de la
Salvación, también [cuyo trabajo] es crear la fe que salva y conferir
el consuelo del perdón del pecado. Un cristiano es el resultado de este
acto creativo que la Escritura llama regeneración, un nacimiento nuevo.
Por la fe así formada el pecador recibe y acepta la bendición
de su justificación, así disfrutando de la salvación preparada
para él en Cristo.
El hombre, en su propio carácter, por su propia fuerza de la mente o la voluntad, no puede hacer nada menos que resistir y rechazar el Evangelio. Él no puede por su propio poder "decidir para Cristo." Como Santo Paulo le dijo a los creyentes cuando revisó su estado antes de regeneración: "Y DE ella recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados," (Efesios 2:1), así que reconocemos en ningún hombre una previa "disposición buena hacia el Evangelio," o una "inclinación hacia Cristo," que no es forjado por el Espíritu Santo por el Evangelio.
En corazones regenerados en que el Espíritu Santo vive, santificándolos día por día, moviéndolos a vivir ante Dios como Sus niños -según Su voluntad revelada-, enseñándolos a crucificar los impulsos carnales que todavía se adhieren a ellos en esta vida.
Efesios 2:4-5 Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, 5 Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos;
1 Corintios 3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
Efesios 2:10 Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.
V. LA SANTA IGLESIA CRISTIANA
Enseñamos que el Espíritu Santo junta a la Santa Iglesia Cristiana, que en su totalidad consiste de todos quienes por la misericordia de Dios, y según Su propio propósito y gracia, eran desde la eternidad predestinados a la vida eterna.
El factor unificando a la Iglesia es "la única fe verdadera”; pero los ojos humanos no pueden discernir la fe que está en el corazón, así que para nosotros la misma existencia de la Iglesia es un artículo de la fe. La Iglesia, por lo tanto, no puede ser identificada con una organización específica ni con un grupo específico de miembros de una iglesia, tampoco no es posible reconocer o identificar a los miembros individuales por su fe. Por eso hemos hablado históricamente de la Iglesia como " invisible".
A pesar de esto la presencia de la Iglesia puede ser determinada por sus marcas. En que el Espíritu Santo reúne a sus miembros por el Evangelio, podemos y debemos asumir que creyentes verdaderos están presentes donde el Evangelio en la Palabra y el Sacramento están en práctica.
Isaías 55:11 Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá á mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
Hechos 13:48 Y los Gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del Señor: y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.
2 Timoteo 2:19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor á los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
Efesios 1:3-6 Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo,
el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales
en Cristo: Según nos escogió en él antes de la fundación
del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él
en amor; Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo
á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad, Para alabanza
de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado:
VI. La Comunión (Comunidad) de la Iglesia: su Base y sus Limitaciones
Estamos seguros que hay muchas personas que, aunque ahora no comparten abiertamente con nosotros la profesión de la fe verdadera, por ser parcialmente desinformados o débil en la comprensión; sin embargo en el alma son miembros del congrega del Buen Pastor, Jesucristo. (San Juan 10:14-16.)
Somos también completamente enterados en que nuestra propia comunión (comunidad) visible puede haber miembros que a pesar de su profesión exterior son hipócritas sin fe quienes no forman parte de la familia de Cristo. Dijo Jesús a sus discípulos: "¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?" (San Juan 6:70.) No será distinto en nuestro tiempo.
Pero en nuestro ejercicio de la comunión (comunidad) externa y visible del culto y el trabajo común de la iglesia somos guiados por directivas claras y seguras de la santa palabra de Dios. Nosotros no podemos reconocer nuestros hermanos terrenales por la fe de sus corazones; porque los corazones no están abiertos a nuestra vista. En lugar de esto, por la misericordia y la gracia de Dios somos permitidos a tener la comunión (comunidad) con la gente, pero sólo la gente que en su confesión y vida siguen a la orden del Verbo divina.
1 Juan 1:7 Mas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado..
1 Corintios 1:10 Os ruego pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.
Romanos 15:5-6 Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús; Para que concordes, á una boca glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
2 Corintios 6:14-18 ... ¿qué compañía tienes la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? ...Por lo cual Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor...
Efesios 5:6-7 Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis pues aparceros con ellos;
2 Juan 1:10-11 Si alguno viene á vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡bienvenido! Porque el que le dice bienvenido, comunica con sus malas obras.
Romanos 16:17-18 Y os ruego hermanos, que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido; y apartaos de ellos. Porque los tales no sirven al Señor nuestro Jesucristo, sino á sus vientres; y con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los simples.
Romanos 14:1 RECIBID al debil en la fe...
Hechos 19:1-7
En nuestra práctica, por lo tanto:
1. Consideramos que el nombre "cristiano" es aplicado incorrectamente
a tales personas que, de la boca o en sus
escrituras, expresamente o por la implicación rechazan la salvación
comprada por la sangre de Jesucristo y los medios de la gracia, o persiste impenitentemente
en la vida impía.
2. Limitamos todas formas del ejercicio de relaciones de la comunión
(comunidad), de manera que reconocemos y tratamos uno al
otro como hermanos confesionales, a esos Cristianos profesos que cumplen el
requisito bíblico del acuerdo completo en la doctrina y la vida y que
no rechazan por palabra ni por acto cualquier parte de la doctrina pura de la
Palabra de Dios.
3. Aunque evitamos a todos los que predican, enseñan o abogan el error,
recibimos felizmente a los que, aunque
débil en la comprensión y todavía parcialmente desinformados,
profesan su fe en el Salvador y escuchan, aprenden y reciben contentamente la
Verdad, continuando en ello, renunciando error.
4. Verdaderamente somos edificados y animados por cada testimonio, escrito o hablado, que sinceramente confiesa, enseña, predica y glorifica el Evangelio de Cristo. Pero rechazamos y condenamos el ecumenismo falso que nos requeriría hacer la causa común en el trabajo del culto y la iglesia con los que aunque reclaman el nombre Cristiano, o aún el título –Luterano-, adhiere públicamente a lo que contradice en parte o en total la Palabra clara de Dios. Condenamos también el separatismo –es decir, una retirada cismática de otras personas por cuenta de una razón o un propósito que no está de acuerdo con la voluntad de Dios.
5. Nosotros no negamos, pero reconocemos alegremente que el Señor sabe sus elegidos, hasta los que son cautivos involuntarios en iglesias que usan una enseñanza falsa donde, por su asociación, ellos toman parte de una confesión de error y están en peligro espiritual muy grave. Oramos que a todos sus elegidos que ahora crean sinceramente puedan perseverar en esa fe hasta el fin y así obtener la vida eterna.
VII. EL MINISTERIO DEL EVANGELIO
Para que los hombres quizás alcancen a Su salvación, el Señor Jesucristo instituyó el ministerio glorioso del Evangelio por lo cual el Espíritu Santo es complacido a llamar, reunir, aclarar y mantener la Iglesia Cristiana entera en la tierra. Él ha llamado a todos que creen sinceramente en Cristo a este ministerio, y para sus propósitos habilita a Cristianos a establecer congregaciones (grupos de los fieles) y también otros grupos, a veces llamados sínodos, a base de una confesión Bíblica.
Adentro de tales grupos grandes o pequeños, los creyentes son privilegiados a establecer la proclamación y la enseñanza pública de la Palabra que salva por instrumentos humanos que Dios mismo suministra. Estos instrumentos son los Cristianos escogidos y preparados por Dios para actuar por Su beneficio y también en nombre de sus hermanos como administradores de la Gracia de Dios.
Nosotros llamamos su función el Ministerio Público. Es proveído
por esas personas a las que Cristo da a Su Iglesia y a quienes la Iglesia llama
apropiadamente para hacer el trabajo. Los pastores y los maestros de la Palabra
así ocupan una oficina divinamente instituida y su área específica
del trabajo se
determina y se defina por sus Llamadas respectivas en que la tarea dada a cada
uno por la asamblea es deletreado. En este servicio no hay la distinción
del grado y el poder. Pero hay una diversidad de obsequios
y responsabilidades. La elegibilidad para una Llamada al Ministerio Público
es determinada por las directivas de Palabra de Dios (1 Timoteo 3:1-13; 1 Timoteo
2:11-12).
Además creemos que cuándo todos los llamados ministros de Cristo, de acuerdo con su Llamada respectiva, tratan con nosotros por la orden de Cristo, Él habla por ellos, y en ellos nosotros Lo obedecemos.
Efesios 4:8-16 Y él dieron algunos, apóstoles; y algunos, profetas;
y algunos, evangelistas; y algunos, pastores y
maestros; Para el perfeccionar de los santos, para el trabajo del ministerio,
para el edificar del cuerpo de Cristo.
Hebreos 13:17 Obedecen ellos que tienen la orden sobre usted, y se someten:
para ellos mira para sus almas, cuando
ellos que deben dar cuenta, que ellos lo pueden hacer con alegría, y
no con pena: para que es poco rentable para usted.
VIII. LOS SACRAMENTOS DE el BAUTISMO Y DEL ALTAR
El Sacramento del Santo Bautismo que es administrado entre nosotros como una
parte del ministerio del Evangelio que consideramos como
un lavado de regeneración, teniendo poder a través de la palabra
conectada para trabajar con la fe y así a conferir todas las
bendiciones de Cristo sobre jóvenes o ancianos. Consideramos el bautismo
del niño como claramente implicado, ambos en la orden del Salvador de
bautizar todas las naciones y en la promesa de Pedro que ese bautismo tiene
el poder de salvar todos que están perdidos por la razón
del pecado heredado y verdadero (". . . El bautismo que corresponde a esto
ahora también nos salva. . ." 1 Pedro 3:21).
Mientras el modo del bautismo en ningún lugar se prescribe, consideramos
el bautismo como válido sólo cuando
realizado de acuerdo con la institución de Cristo.
El Sacramento del Altar, o de la Santa Comunión, se administra en nuestras
iglesias así como fue instituido por el Jesucristo del Señor,
con el cuerpo y la sangre de Cristo realmente presente
en el comer y beber. Creemos que este Sacramento, como el Bautismo, es un Medio
de la Gracia, impartiendo como lo enseña la Escritura, el perdón
de los pecados, la vida y la salvación. Procuramos
administrar este Sacramento solo a ellos para quien se pensó, es decir,
a los pecadores penitentes que desean de confesar y vivir según la Palabra
de Dios. Por lo tanto nosotros practicamos lo
que se conoce como la comunión cerrada, con asistencia en la Mesa del
Señor restringida a tales personas que han significado apropiadamente
su intención para comunicarse y ser capaces de examinar a sí
mismo. En observación de estos procedimientos indicamos nuestro respeto
para la Santa Cena como un obsequio precioso para nuestras almas, digno de uso
frecuenta y santificado por todos
comunicantes. Somos gobernados por el consejo inspirado del Apóstol en
1 Corintios 11:23-24.
IX. EL JUICIO FINAL
Sabemos, creemos y enseñamos que el mundo como ahora existe no aguantará.
Las enfermedades de hombre y su civilización están arraigadas
en la incredulidad y el pecado, por lo cuál "viene la ira de Dios
sobre los niños de la
desobediencia" (Efesios 5:6). No hay esperanza de la curación con
excepción en acudir al Señor Jesucristo y Su Manera. El mundo
como tal ha rechazado sólidamente este curso, y siempre lo hará.
Por lo tanto, mientras Cristianos individuales y ciudadanos debemos de estar
activamente preocupados con servir como
una sal y una luz en los asuntos del hombre, y mientras como una iglesia levantaremos
arriba las manos santas en
oración para el bien de todo hombre, nosotros no tenemos ilusiones en
cuanto al resultado final de acontecimientos
y no predicamos falsas esperanzas del milenio. Al contrario, nosotros dirigimos
a los hombres a la ciudad futura de
Dios, no hecha a mano, eterna en los cielos, y los mandamos que esperen, y que
miren el aparecimiento glorioso del
Jesucristo en Su segunda llegada a juzgar el rápido y el muerto.
2 Timoteo 3:13 Pero hombres y seductores malos irán cera peor y peor, engañar, y para se engañar.
Mateo 24:14 Y este evangelio del reino se predicarán en total el mundo
para un testigo a todas naciones; y
entonces irán el fin viene.
2 Pedro 3:10 Pero el día del Señor vendrán como un ladrón
en la noche; en el que los cielos se morirán con un ruido
magnífico, y los elementos se fundirán con el calor ferviente,
la tierra también y los trabajo que están en eso se
quemarán.
X. LA CONCLUSION
Estas cosas, juntas con todas las otras verdades de la Santa Escritura expuestas
como también en los símbolos Luteranos
del Libro de la Concordia de 1580 AC, creemos y deseamos confesar por palabra
y acto antes el Dios de la Trinidad y
todo hombre. Deseamos seriamente compartir nuestras bendiciones ricas, y así
extender una bienvenida a
TODOS que estén en la aflicción de la mente y el corazón
a causa de su culpa y la condenación en la vista de Dios
Todopoderoso y buscan el perdón y el consuelo que sólo el Evangelio
de Jesucristo puede consultar;
TODOS que estén desorientados por la confusión de muchas voces
que ofrecen las teorías de la sabiduría humana en el
nombre de la religión, y que desean oír la Voz del Buen Pastor
quien Dios levantó del muerto; de que nosotros
somos testigos;
TODOS que, aunque miembros de iglesias Cristianas, han llegado a temer o saber
que sus iglesias han partido de la
verdad de la Santa Escritura, quienes por lo tanto anhelan los senderos viejos
y la manera buena (Jeremías 6:16);
TODOS que se han desviado de la bendita promesa de su Bautismo y el deseo de
ser restaurados al Obispo de
sus almas.
Y A AQUEL QUE ES PODEROSO PARA GUARDARNOS SIN CAIDA, Y PRESENTAROS SIN MANCHA
DELANTE DE SU GLORIA CON GRAN ALEGRIA, AL UNICO Y SABIO DIOS, NUESTRO SALVADOR,
SEA GLORIA Y MAJESTAD, IMPERIO Y POTENCIA, AHORA Y POR TODOS LOS SIGLOS. AMEN.
(San Judas 24-25).